RELOJ


Desecho el reloj por tus ojos grises,

cuyas cuencas acopian arena antigua,

muerto el reloj solo queda la vida

de sensuales sendas y matices.

Tu historia enhebra hilos de plata,

eres como el agua, paciente, blanda.

Tus horas pasan cual nudos de caña,

grávida en sueños, vástagos y mieses.

El hoy se desvanece en el añil del cielo,

la vanidad de confinar la eternidad

que el reloj no albergará en su esfera.

No existirá jamás la sombra de tu pasado,

ni en el futuro en el espejo te espera,

porque el presente en la palma de tus manos,

                                                                             estalla.

 

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