BACO IUVANTE


 

Acariciabas con tu mano diestra de mujer,

el cuerpo sugerente de la copa de vino amable

que juntos en la noche apurábamos,

cuando tu índice se hundió hurgando en mi cuello

supe que estabas cerca, demasiado cerca,

para ser indiferente.

En la húmeda hierba,

subyugados por el aroma de ciruelas y cerezas,

y la mixtura fragante de mi tabaco,

acabé contigo,

en la redonda armonía,

como nunca antes había sido.

Ruben Thieme

Mayo 2009.

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