EL ESPEJO


EL ESPEJO

 

 

 

Deliciosas ranas a la atmósfera de la Casa

elevan los sabores alegres a su antojo.

En el páramo de mi cráneo vaga

un canto azul a tus grises ojos.

Resplandece un sol de dulce vigilia,

de noche he tejido oscuros versos

y con voces crueles nazco a este día

en la osadía de amarte ciego.

Los meses del estío regresan ardorosos,

en tu sustancia femínea me sujetan,

invoco los perfiles de los cuerpos

donde tu piel distante me convoca.

En la memoria de estos versos,

al menos en este seco instante,

en tu imagen de mujer quiero mirarme

como un tigre herido en el espejo.

Ruben Thieme

Abril de 2010

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